Cuando surge un proyecto nuevo, la pregunta no es si la empresa «tiene talento», sino qué personas tienen la habilidad requerida y si su certificado sigue vigente. Si la respuesta está repartida entre correos y hojas de cálculo, la asignación se retrasa y una renovación puede llegar tarde.
TalentoHQ reúne habilidades, niveles, certificados y fechas de caducidad en la ficha de cada empleado. La pyme puede filtrar por equipo u oficina, ver qué renovaciones se acercan y configurar avisos. Con esa información decide si asigna a alguien, organiza una formación o busca cobertura; el sistema no toma esa decisión por ella.
Consultar habilidades y certificados
Cada habilidad puede organizarse por categoría y nivel. Cuando requiere un certificado, la ficha conserva el documento y su fecha de caducidad. El responsable consulta la información disponible para su equipo y localiza qué personas cumplen los requisitos definidos.

Para una asignación de proyecto, esa consulta aporta una referencia común. La decisión sigue necesitando el contexto del puesto, la experiencia de la persona y los criterios acordados por la empresa. En una promoción interna ocurre lo mismo: el registro ayuda a revisar requisitos, pero no clasifica ni elige candidatos por sí solo.
Planificar las próximas renovaciones
Supongamos que tres certificados vencen en 60 días. En lugar de recibir tres urgencias separadas, el responsable ve las fechas con antelación y puede organizar una formación conjunta. La persona empleada sabe qué debe renovar y la empresa conserva el nuevo documento en su expediente.

La empresa define con cuánta antelación quiere recibir el aviso y quién debe hacer el seguimiento. El recordatorio reduce la dependencia de una revisión manual de la hoja, pero la persona responsable debe comprobar que el documento renovado se ha recibido y que los datos registrados son correctos.
Conectar la formación con la ficha del empleado
Los cursos pueden asociarse a habilidades. Cuando una persona completa la formación y se registra la acreditación correspondiente, la habilidad y su nueva vigencia quedan disponibles en su ficha. Así, el seguimiento parte del mismo expediente en el que se consultan los requisitos del proyecto.

Revisa el proceso con un caso real: qué habilidad necesita el próximo proyecto, quién la tiene, cuándo vence su certificado y quién hará el seguimiento. Esa comprobación permite decidir si conviene asignar a una persona, organizar una formación o buscar otra cobertura.